
Cargaré con el peso de mis lamentos, moriré pidiendo perdones, viviré cometiendo errores. Lucharé repitiendo que estoy cansada, me rendiré diciendo que no sirvo para nada. Luego de haberme rendido me quejaré de ser tan poco perseverante y, luego de quejarme, me quejaré de ser tan quejona. Recibiré millones de cosas sin conformarme. Pediré amor a gritos, pero cuando lo reciba lo malgastaré y lo ignoraré. Querré que vivan para satisfacer mis caprichos, pero si viven para eso me enojaré con ustedes. Alzaré mi voz cuando sea necesario y les diré que hagan lo mismo, pero cuando lo hagan no me agradará. Les pediré que no me hagan caso y que no se preocupen por lo que escribo, es tan solo un pozo oscuro dentro mío del que saco palabras sin sentido. También les pediré que me feliciten por lo escrito, pues me cuesta la sensatez entrar a ese pozo de recuerdos reprimidos. Préstenme atención, pero no la suficiente como para darse cuenta de lo que digan mis ojos. Déjense llevar por el ritmo de mis palabras; quizás sientan lo que yo no siento.
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