jueves, 16 de septiembre de 2010

Imagine





Imagine there's no Heaven
It's easy if you try
No hell below us
Above us only sky
Imagine all the people
Living for today

Imagine there's no countries
It isn't hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace

You may say that I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will be as one

Imagine no possessions
I wonder if you can
No need for greed or hunger
A brotherhood of man
Imagine all the people
Sharing all the world

You may say that I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will live as one.

John Lennon.

Una canción que, sinceramente, describe a la perfección lo que ronda algunas veces por mi cabeza.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Percusión muda

Palabras sofocadas entre golpes de tambores rotos;
latentes a un ritmo monótono,
como el de toda una vida.
Palabras afiladas
rasgan las paredes de la percusión.
El ritmo cesa de a poco
y ya no hay voces
que endulcen los golpes secos.
El ritmo se rinde
y las palabras se arrepienten.
El ritmo se rinde
y las voces se ahogan.
El ritmo se rinde
y las gargantas sollozan
Los ojos diluvian
y los tambores merman su ritmo
hasta llegar a un silencio completo e infinito.
Los cuerpos se tambalean
mareados y asqueados
Y los latidos de los tambores rotos
enmudecen de forma perenne.

sábado, 4 de septiembre de 2010

No quiero vivir en un mundo donde el estrés y la presión es lo único que somos capaces de sentir. No quiero vivir en un mundo donde las segunda oportunidades, nos perjudican aún más. Ni mucho menos quiero vivir rodeada de autómatas. No, no quiero. No quiero sólo existir con un supuesto plan de "vida" que seguir. No quiero seguir construyendo el sueño de una generación pasada. Tampoco quiero fracasar, pero no me interesa el éxito. No quiero ser un ente, pero un ente es lo que soy. Y hoy, un gusto salado me recuerda lo inútil que suelo ser, y que hace tan solo una semana aprendí a llorar... ni para eso servía.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Nameless

Presión, y cuesta respirar.
Presión, y es imposible tragar.
Presión, y es inexistente la concentración.
Un agujero en el pecho por un alma es observado.
Y una mente netamente analítica revisa la situación.
Una mente exagerademente insegura relee los diálogos.
Una mente excesivamente crítica no encuentra el error.
Y una mente creativa da lugar a imposibles futuros.
Mientras una mente cobarde busca huir,
la mente desganada la obliga a quedarse.
No hay nada nuevo que enfrentar,
es sólo un rechazo más.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Aferrada

La incoherencia de nuestra idiosincrasia ya superó los límites de mi entendendimiento. Es imposible comprender algo tan carente de lógica en todos los idiomas y quizás universos. Caminos indireccionados que se entrecruzan; sólo hieren y confunden. Mareada en un remolino de sentimientos, con esa sensación... esa presión en el pecho que no te deja ni pensar y a la vez te obliga a analizar todo con la más profunda negatividad, ¿Melancolia? Seguramente, no hay palabra que defina mejor a mi persona. Un milisegundo de interés llevo a esta crédula espectadora a creerse los trucos más sabios y simples de aquel ilusionista. Un escenario sin final, una risa a medio empezar. La esperanza que flor de piel brotaba, de a poco fermentaba. No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió, me dijo un cantautor en su canción ¡Qué fuerte me abofeteó! Una escenografía dispuesta por el despecho y las consecuencias fueron las merecidas, una cámara oculta que de mí se reía. Hay una cierta intoxicación en el teatro, las marionetas ya no ríen. Y la escenografía en mi contra se vuelve. ¡Pero si yo la creé! Y así es, más de un monstruo creamos, de más de una ilusión nos aferramos. La esperanza parece ser nula cuando el corazón esta agrietado de la sequía, la conciencia parece ser corrompida por una ilógica coherencia. Mis alas fueron desplegadas, pero las tanzas no me dejan volar. Sigo en el teatro. Y ahí esta el ilusionista, con trucos robados endulzando la credulidad de alguien que no quiere volar...