Despertarse para nada sentir, es mejor un largo dormir. Abrir los ojos para nada ver, es peor que enceguecer. Levantarse para no caer; prefiero en el suelo perecer. Tropezar y no aprender, ¿cuántas veces tropezaré? Las necesarias para que tu indiferencia no resulte así de hiriente.
Una y mil veces me dijeron que las cosas en la vida vendrían solas, pero la que por la vida sola va... esa soy yo. Una pasión soñé, aversión recibí. En mi lecho esperé tu llegar, y a quien nunca apareció, vi partir.
Una anciana me develó una incógnita: atraes lo que piensas. Pero en mí no ha de funcionar, quizá mis pensamientos no son del todo enteros, quizá ni el más poderoso de los Dioses, ni el mismo Universo podrían acercar tu corazón al mío. Quizá tu inquina hacia mí, es más vigorosa que hasta de la mismísima fuerza de la naturaleza. Y aun así, no quiero habilitar tu retirada.
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