martes, 19 de enero de 2010

Llévate todo de mí, quítame lo bueno, aduéñate del dolor


Toma todo lo que me pertenece, ya nada queda. Ya nada importa. Llévate mi cuerpo. Mi alma, asustada de la frialdad de este, ha decidido huir. Toma todo lo que me queda, te regalo mi último suspiro, pero no dañes lo único que alguna vez me importó. No, no te dañes corazón. Con tu abandono te llevaste lo que dejaste... irónico, no? Dejándome, tomaste todo lo bueno de mí para prepararte y partir, provisiones para el largo viaje. Entender nunca ha sido mi fuerte, y tampoco lo va a ser. Desorientada, camino ciega, dando manotazos de ahogado, intentando encontrar un respirar, tal vez el tuyo. Pero mi último latido se fue con vos, al ritmo de tus pasos mi corazón latió, y cuando tus pies no hicieron más ese sonar, mi corazón dejó de bailar.

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