lunes, 1 de febrero de 2010

Ojos ajenos a situación propia, son ojos propios a situación ajena.


La necesidad no es un símbolo de desesperación, si no de soledad. O quizá sí. Sea un sindrome de la desesperación a la que nos lleva la desolación. El hecho de levantarse todas las mañanas con una mitad vacía, el hecho de acostarse cada noche sin tener con quien soñar. Ese contar de los días, saber que faltan 14 miserables días para el peor día del año. Es, tal vez, la circunstancia, no sólo mía, si no de un par más de individuos; que parecen estar derrotados, en mi caso, sin haber peleado, sin haber sufrido y sin haber amado. La eventualidad de envejecer un año más, y seguir vacía de una de las experiencias más maravillosas de esta vida, me da bastantes cosas que pensar. En un momento rechaze oportunidades sólo por agobiamiento, en otro escenario temporal sólo las evadí por miedo. Y en la actualidad miro hacia atras y miro el presente con ojos ajenos, evaluando la situación en frío; y el 99.9% de las veces el problema fui yo. Ese 0.01% estube totalmente entregada, pero él ya tenía alguien más a quien amar. Entonces, cómo hace una persona insegura, con el corazón roto e increiblemente miedosa en cuanto a sentimientos para evitar perecer en una necesidad provocada por la desesperación de la soledad?

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