
Libertad. Todos ansiamos tener algo de ella en nuestras vidas, pero también anhelamos tener una persona quien nos prive de ella. Y aquí es cuando entra en juego el Amor, todos deseamos una galante pareja, pero también queremos momentos de soltería para hacer uso de esta codiciada libertad. Queremos un romance a la antigua, fidelidad. Buscamos un caballero o una damita apasionada en quien confiar. Pero cuando la pelota está en nuestra cancha ansiamos la libertad, debemos responder a esa fidelidad y a ese amor y nos puede resultar extremademente agobiante, entonces jugamos mal las cartas, apostando a la infidelidad, para recuperar esa fresca sensación de libertad, pero en esa fracción de segundo en la que decidiste tirar los dados para ver que te deparaba el azar, le tocaste el timbre al libertinaje y fuiste muy bien recibido. Decidir por nosotros mismos lo que esta bien y/o mal es la escencia de nuestra libertad, y es quizá en nuestra libertad donde encontramos el amor.
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