martes, 23 de febrero de 2010
Un pensamiento libre, nunca formó parte de nuestras cabezas.
¿Quienes somos cuando nuestros pensamientos pertenecen a otros? ¿Quienes somos cuando nuestras acciones son solo las que pretenden otros? ¿Y quienes somos cuando no actuamos tal y como nuestro corazón lo dicte, sólo por la opinión de otros? Quizá seamos marionetas de otros; limitandonos a hacer tan sólo lo que otros quieren, fronterizando nuestros pensamientos, seleccionando una serie de palabras coherentes, que formandose en una hilera de cierta forma ordenadas, resulten agradables y obviamente no ofensivas a otros, que resulten ser todo lo que otros esperaban de nosotros. No queremos desepcionar a quienes nos manejan, verdad?
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