jueves, 28 de octubre de 2010

Soñar es gratis

El viento le sopleteaba en la cara, mientras, con sus traviesos dedos, jugaba entre los oscuros y largos cabellos. Ella, con su mirada fija e imponente, ya no sabía en que pensar y mucho menos podría terminar de descifrar lo que estaba sintiendo. Las olas rompían majestuosamente en la costa mientras él, hacía un grave esfuerzo por mantener una distancia relativamente razonable. Las palabras parecían sobrar, especialmente cuando se puede hablar con el corazón. El silencio ya no era incómodo y el tiempo no parecía pasar. Deseaban permanecer congelados en ese instante de forma perenne. Ese instante de suspenso innecesario, ese instante que iba a determinar como se tornaría la historia. Con coraje ahorrado en los últimos segundos, decide acercarse mientras él rodea su nuca, echando a los juguetones dedos de la intensa brisa. Y en ese segundo, decide asesinar su amistad con un roce de labios, y así, poder dar a luz un nuevo lazo eterno, profundo y sincero.

Total... soñar es gratis. De última se paga con un golpe seco de realidad...

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