viernes, 3 de diciembre de 2010

Un pedazo de mí-

Otra reflexión idiota en una noche depresiva. La no independencia me frustra. El saber que ella podría ser yo me hunde en un pozo en el que juré no volver a entrar. Y como siempre, sigo con la idiota costumbre de llorar por lo que no fue y no es. Un proceso de puertas giratorias que nunca termina. Un ciclo vicioso sin rastros de una posible rehabilitación. Es indescriptible el sentir, o al menos así me resulta a mí. Eso también me frustra. Me frustra que ser yo, no le agrade a nadie. Me frustra que acciones realizadas (que son porque simplemente te gustan, o te dan algún tipo de atípico placer) sean siempre consideradas como que las haces por alguien o para alguien, para hacerte la grande, para gustar. Me frustra que para ser, tengas que ser lo que alguien alguna vez dijo que es correcto. Me frustra que los valores de las personas los manipule una economía. Me frustran tantas cosas. Me frustra el hecho de no tener voz ni voto por no llegar a determinada vejez. Me frustra que alguien tan egoísta e irrespetuoso nos gobierne. Me frustran tantas cosas, pero quien soy yo para juzgar? Soy sólo una pobre frustrada que no aprovecha las cosas con el tiempo brindado (que fueron unos cuantos años), que odia ser juzgada. La gente que juzga y tiene los mil y un prejuicios me las paso por algún lugar desagradable, de mi para nada esbelta figura. Y así es la vida, se gana se pierde. Un constante desequilibro que nos afirma que estamos vivos. Frustraciones que nos reiteran que no se puede ser feliz mientras te importen los demás. Egoísmos que nos hacen sentir basuras. Y 6 billones de personas observando cual es el siguiente paso, cual es la siguiente humillación. La siguiente pérdida.